Microentrada (II)

Vergüenza, caballeros. Vergüenza.

 

Es evidente, por increíble que pueda parecer en pleno siglo XXI, que continúan existiendo asociaciones que se esfuerzan en que las más rancias y absurdas tradiciones de la España “profunda” perduren a día de hoy, en detrimento de la evolución y el desarrollo del ser humano. Para alucinar.

 

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La Vuelta al Mundo en ochenta días

Viernes, 31 de marzo de 2017

 

AutorJules Verne (1828-1905)

Título originalLe Tour du Monde en quatre-vingtjours

Año de publicación: Paris, 1872 (por entregas en Le Temps) y 1873 (de forma íntegra)

EditorialVicens Vives, S.A.

IlustraciónRobert Ingpen

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La edición que comento a continuación es la décima reimpresión (año 2014) del Aula de Literatura Vicens Vives. La elegí, principalmente, por la gran calidad y realismo de sus ilustraciones. Nada más verla me llamó enormemente la atención. Muy buenas.

La Vuelta al Mundo en ochenta días constituye todo un clásico de la llamada “novela científica”, de mediados-finales del siglo XIX. Inspirada en el Imperio Británico, contemporáneo a la publicación de la obra, y situando el inicio de la trama en el Londres victoriano. Concretamente, en el número 7 de Saville Row, lugar de residencia del protagonista de esta aventura: Phileas Fogg, squire[1].

El señor Fogg es todo un caballero inglés, ronda la cuarentena y tiene una personalidad un tanto peculiar. Excéntrico y solitario, de rigurosas costumbres, extremadamente puntual y con un sentido del deber y el honor dignos de admiración[2]. Cumpliendo con los cánones de la época y su elevada posición social, es miembro de uno de los innumerables clubes londinenses: el distinguido Reform Club.

Es este lugar, tras una apuesta con otros miembros del club, el que le lleva a acometer la empresa que todos conocemos: dar la vuelta al mundo en tan solo ochenta días. Y digo “tan solo” debido a que, dada la época, suponía toda una proeza. Y es precisamente esta idea principal la que, además, sirve como pretexto a Verne para abordar diversos temas digamos que, de actualidad, en esos momentos. Por un lado, se trata el dominio y la conquista de la naturaleza por la industria[3] y la tecnología, a través de los medios de transporte (máquinas de vapor). Esto nos lleva al propósito fundamental del proyecto de Phileas Fogg, que no es más que la extinción de la distancia, la domesticación de la geografía por el hombre y el dominio del espacio.[4] En definitiva, la “conquista” del mundo por medio de los viajes.

Como ya se ha dicho, se trata de una novela de carácter científico[5]. Se formula una hipótesis (realización de la vuelta al mundo en ochenta días; se plantea un itinerario) y se intenta comprobar empíricamente (se lleva a cabo a través de la experiencia). En la obra, se relatan conocimientos geográficos y geológicos, se describen países y se hacen comentarios (opiniones del autor acerca de las sociedades con las que los protagonistas entran en contacto) sobre la historia, las tradiciones –incluidas las religiosas- y la cultura de diferentes poblaciones. Igualmente, a lo largo de todo el texto se encuentra muy presente la cuestión de los efectos del  colonialismo. Todo ello, desde el punto de vista y la perspectiva propios del siglo XIX –desaciertos incluidos-.

Volviendo al hilo argumental, el itinerario[6] que pretende seguir Phileas Fogg, junto con su mayordomo Jean Passepartout, es el siguiente:

  • Londres-Suez, por el monte Cenis y Brindisi (ferrocarril y barco, 7 días)
  • Suez-Bombay (barco, 13 días)
  • Bombay-Calcuta (ferrocarril, 3 días)
  • Calcuta-Hong Kong (barco, 13 días)
  • Hong Kong-Yokohama (barco, 6 días)
  • Yokohama-San Francisco (barco, 22 días)
  • San Francisco-Nueva York (ferrocarril, 7 días)
  • Nueva York- Londres (barco y ferrocarril, 9 días)

Sin embargo, y debido a algunos contratiempos, se verá obligado a viajar también en elefante y en trineo, así como a modificar, puntualmente, la ruta inicial.

Digno de mención es el incidente en el cual se ven envueltos en India –colonia británica en el año de transcurso de la acción, 1872-. En el interior de la selva, se topan con las ceremonias previas a la realización de un sutty[7], rescatando a Auda, una princesa parsi que iba a ser quemada viva junto al cadáver de su marido, un rajá de Bundelkund. Otro percance, también merecedor de ser citado, es el que les lleva al enfrentamiento –esta vez en EE.UU- con un grupo de Sioux. De este modo, encontramos reflejado, asimismo, el asunto del expolio de los indios americanos de sus tierras. Siempre bajo el prisma del colonialismo.

Para concluir, simplemente añadir que se trata, sin duda alguna, de uno de los clásicos universales de la literatura de obligada lectura.


NOTAS

[1] Equivale a mister. Tratamiento de cortesía que, en este caso, se escribe detrás del nombre y apellido.

[2] Otro rasgo que lo define es la templanza frente a cualquier tipo de adversidad.

[3] Inicios de la Segunda Revolución Industrial

[4] Miguel Salabert, “Prólogo” a Julio Verne, La vuelta al mundo en ochenta días, Alianza, Madrid, 1996, pp. 8-9.

[5] P. Sunyer, “Literatura y ciencia en el siglo XIX: los Viajes extraordinarios de Julio Verne”, Geocrítica, nº 76, Barcelona, 1988.

[6] Es posible que el autor se inspirase en un trayecto muy similar publicado en la prensa francesa en el año 1870.

[7] Sacrificio humano. En este caso, pretendía llevarlo a cabo una secta cuya doctrina veneraba el culto de la diosa Kali.

Nota final:

Los apartados de Editorial e Ilustración incluidos al inicio del artículo corresponden a la edición elegida para el comentario.

MICROENTRADA (I)

LOS SACRIFICIOS HUMANOS EN LA RELIGIÓN AZTECA

Se llevaban a cabo con el fin de honrar e implorar a los dioses, como por ejemplo para evitar sequías y otras calamidades de carácter natural, ya que sabían que su supervivencia dependía del sol y de la lluvia. Eran candidatos a ser sacrificados las personas de cualquier edad y condición, así como también prisioneros de guerra – estos solían sacrificarse en masa-, por lo que en las batallas se prefería capturar enemigos a aniquilarlos. Eran ejecutados por parte de la casta sacerdotal, utilizando cuchillos de obsidiana o sílex. Se calcula que se practicaron una media de 15.000 sacrificios humanos al año, efectuándose además cada veinte días una celebración según el calendario religioso. El rito de arrancar el corazón fue el más extendido, sin embargo, el ahogamiento, la decapitación y el estrangulamiento también formaron parte de estos rituales.

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EL NIDO DE AMETRALLADORAS DE LA PLAÇA DEL TORREJÓ

Sábado, 17 de diciembre de 2016

En ocasiones, si no se pretende llevar a cabo la puesta en valor de un yacimiento, sea cual sea el motivo  –no siempre ha de ser por falta de voluntad-, lo mejor que se puede hacer es cubrirlo. Previo estudio y documentación, obvio. De este modo permanece protegido, tanto de factores meteorológicos como de otros de carácter antrópico. No obstante, siempre hay que evaluar y valorar por separado cada caso en concreto.

El nido de ametralladoras de la Plaça del Torrejò, en Benidorm (Alicante), data de la época de la Guerra Civil Española (1936-1939). No se trata de un búnker propiamente dicho, como se le ha denominado de forma habitual. La función que debía desempeñar y para la cual se construyó la lleva implícita en su nombre.

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Figura 1. Vista del casco tradicional de Benidorm. El nido de ametralladoras se puede ver en la parte central inferior de la imagen[1]

Se trataba de una construcción de reducidas dimensiones, semienterrada y cuyo interior estaba destinado a albergar artillería– ametralladora o fusil ametrallador-, para la defensa del litoral costero.

Durante el transcurso del conflicto civil, Benidorm permaneció afín al bando republicano. La Aviazione legionaria delle Balleari, perteneciente a la Italia fascista, actuaba como apoyo a los sublevados, suponiendo una amenaza de gran calibre para el litoral mediterráneo peninsular. En este aspecto, el municipio no disponía de baterías antiaéreas para su defensa. Sin embargo, se alternaba la vigilancia desde distintos enclaves de la localidad, con el fin de hacer sonar la voz de alarma en caso de ofensiva enemiga. Por mar también existía riesgo de ataque, y es aquí donde residía gran parte de la importancia de estos nidos de ametralladoras[2].

 

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Figura 2. Parcial de una fotografía donde puede observarse el nido de ametralladoras

Imagen tomada en torno a los años 50

A día de hoy, de este caso en particular se conservan únicamente los muros perimetrales -de escasa altura-, pero por medio de los cuales se intuye perfectamente la morfología de su estructura. De planta rectangular, pero con el frontal, donde se disponían las troneras –abocinadas con deriva externa y a través de las cuales se disparaba-, formando un semicírculo. De este modo, se obtenía una visión periférica del entorno aumentando notablemente la defensa de la posición.

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Figura 3. Sección de la distribución interna de un nido de ametralladoras[3]

La superficie interna del habitáculo oscilaría entre los 5-6 m2, con la entrada de acceso al mismo en la pared norte y en forma de codo, como podemos ver en las figuras 1 y 4. Además, se aprecia el detalle de lo que podría ser un escalón, lo que parece lógico, entendiendo que el pavimento interior se encontraría a una cota más baja que el del exterior. A través de las evidencias constructivas que aún quedan en pie, podemos saber que sus muros tenían un grosor de un metro y estaban realizados con hormigón armado, mezclado con piedra de mediano tamaño, dando gran consistencia a la estructura ante posibles ataques. El interior estaba revestido con ladrillo y probablemente enfoscado con cemento.

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Figura 4. Restos arqueológicos del nido de ametralladora de la Plaça del Torrejó

Al no conservarse ninguna de sus paredes no podemos constatar la existencia de grafitos de carácter histórico –es decir, realizados por los soldados- en su interior. Este tipo de manifestaciones improvisadas eran muy comunes en el interior de construcciones militares como esta, realizadas tras largas horas de guardia.

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Figura 5. Ejemplo de grafito realizado en un puesto de mando republicano en Badajoz[4]

Recuerdo haber visto los restos del nido de ametralladoras de la Plaça del Torrejó al descubierto, hace años. Desconcertaba el hecho de que no estuviese señalizado ni protegido. Así estuvo siempre. Sin darme apenas cuenta pasó el tiempo –no sabría decir exactamente cuánto- y no volví a fijarme en la zona en la que se hallaba hasta que un día, por casualidad, reparé en el lugar y observé que ya no estaba. Al menos, a simple vista. Sin embargo, se encontraba allí, sepultado bajo estratos de arena y tierra. Desconozco el motivo por el cual quedó enterrado.

Recientemente, apareció en la prensa local la noticia de la retirada de la arena que lo cubría[5]. El propósito, según suscribe la nota, era el de comprobar que sus restos no se habían visto afectados por unas obras realizadas hacía poco tiempo en la zona. Además, se dejaba proyectada la futura señalización de los vestigios arqueológicos del mismo. Tras dicha comprobación, los restos del nido de ametralladoras volvieron a ser cubiertos de nuevo por la misma arena, permaneciendo oculto otra vez hasta nueva orden. 

El dicho popular “más vale tarde que nunca” cobra su más amplio sentido en este caso –arqueológicamente hablando-. Supone una buena noticia, para la salud de nuestro patrimonio, la futura puesta en valor del monumento, así como su señalización y difusión, abriendo una nueva puerta a la cultura en Benidorm que esperemos no cese aquí.


NOTAS

[1] Desconozco el autor de dicha fotografía, pero cito la fuente de la que ha sido extraída para este artículo: http://www.histobenidorm.blogspot.com

[2] AMILLO, F. (2013): La defensa de Benidorm: los bunkers de la Guerra Civil. HISTOBENIDORM el blog de la Historia de Benidorm.

Recuperado de: https://histobenidorm.blogspot.com.es/2013/02/la-defensa-de-benidorm-los-bunkers-de.html

[3] HIERRO GÁRATE, J.A. (23.05.2013): Haciendo el nido.  Arqueología de la Tardoantigüedad y la Alta Edad Media en Cantabria. Recuperado de: http://mauranus.blogspot.com.es/2013/05/haciendo-el-nido.html#comment-form

[4] GONZALEZ-RUIBAL (12.09.2012).

Arqueología de la Guerra Civil Española.

Recuperado de: http://guerraenlauniversidad.blogspot.com.es/2012_09_01_archive.html

[5] Redacción / A.S.S. (10.12.2016): Benidorm señalizará el yacimiento de El Tossal y los búnkers de la playa. INFORMACIÓN. Recuperado de: http://www.diarioinformacion.com/benidorm/2016/12/10/benidorm-senalizara-yacimiento-tossal-bunkers/1837713.html


Nota final:

Respecto a las Figuras 1, 2 y 4 (Fuente: www.histobenidorm.blogspot.com.es), se han incluido aquí por ser en las que mejor se aprecia la estructura del nido de ametralladoras de la Plaça del Torrejó, pudiendo ofrecer al lector una idea más concisa de cómo era dicha construcción en el pasado. En cuanto a la Figura 3, es un ejemplo de distribución básica dentro del habitáculo, podía o no haber bancada donde acomodar el arma, etc.

Finca El Moralet

BENIDORM (ALICANTE)

Jueves, 15 de diciembre de 2016

Pocos son los habitantes de Benidorm que no conocen in situ la finca El Moralet o no han oído hablar de ella.

Resulta llamativa, sin duda alguna, a los ojos del espectador que la observa desde la N-332. Y no es de extrañar, pues el estado de abandono en que se encuentra desde hace décadas hace reclamar nuestra atención. Hoy día: un paraje siniestro. Ruinas por doquier y campos de cultivo en desuso.

No se pretende abordar, con este artículo, una descripción formal extensa y detallada, con medidas exactas y terminología específica acerca de dicha construcción. Podrían dedicarse páginas y páginas, pero no es ese nuestro objetivo. En cambio, sí que  daremos unas ligeras pinceladas que nos acerquen a este majestuoso lugar.

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Figura 1. Vista frontal de la finca El Moralet

Dicho esto, comenzaremos por el antiguo palacete. Antaño debió de ejercer de centro neurálgico de esta explotación agrícola, rodeado por varias hectáreas de cultivo y acequias de piedra, siendo éste lo que primeramente capta el interés de cualquier visitante que decida irrumpir por estos lares.

En otra época, la finca, con sus más de 1.500 m2 de edificación –incluyendo vivienda, patio, cuadras y almacenes-, junto con más de 10 hectáreas dedicadas al cultivo, debió de ser la envidia de todo hacendado de la comarca. Los dos torreones de planta cuadrada –aspillerados en todos sus lados-, situados al Mediodía, en la fachada principal, otorgan a la construcción un aire aristocrático similar al de los palacios señoriales fortificados de la Edad Media.

La balconada y el porche, ejecutados con madera maciza tallada, reproduce constantemente el mismo motivo decorativo: la cruz patada, asociada a los caballeros de la Orden del Temple.

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Figura 2.  Detalle de la decoración

Tanto las acequias de piedra situadas al sur del edificio principal, como las escalinatas que desembocan en los campos de cultivo, en la actualidad yacen ruinosas. Sin embargo, permanece en ellas todavía la huella intacta de la ostentación de otros tiempos. Recrecidos posteriores, siguiendo los cánones y técnicas constructivas de cada época, se pueden observar, sobretodo, en la parte trasera de la finca. Aquí el cemento del siglo XX hace acto de presencia. No obstante, el resto de la construcción resta pulcra de atentados constructivos.

No requiere esfuerzo hacer volar la imaginación y evocar, cual asistente ajeno, al trajín de la actividad agrícola, el ir y venir de las carretas y el relinchar de los caballos en las cuadras. En definitiva, la vida.

Poco a poco, este modelo de economía basado en la agricultura y la ganadería fue desapareciendo. El sector primario perdió terreno de forma paulatina frente al auge del turismo y el sector servicios, por lo que los campos, allá por la década de los ´50, se abandonaron progresivamente. El paso de los años y la falta de mantenimiento, junto con el abandono y la ruina, hicieron el resto en este tipo de explotaciones.

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Figura 3. Estado actual de las tierras de cultivo

Por último, cabe hacer una pequeña reflexión acerca de la necesidad de educar y concienciar en cuanto a patrimonio histórico y etnográfico se refiere.

La finca El Moralet, como tantas otras hoy en día desaparecidas bajo las palas de las retroexcavadoras y la especulación urbanística, son patrimonio etnográfico. Forman parte de la memoria colectiva y son legado inmueble del pasado de un municipio, por tanto, convendría conservarlo y protegerlo un poco mejor.

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Figura 4. Fachada Oeste

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Figura 5. Estructura en forma de cubo desde la cual se controlaba la extensión de los campos de cultivo 

Texto y fotografías: Manu TS

El Cine Palafox

Cala de Finestrat, Benidorm (Alicante)

Domingo, 18 de diciembre de 2016

Todos aquellos que crecimos en la década de 1980 recordaremos a día de hoy, casi con poética nostalgia, aquellos años en los que ir al cine a ver una película se convertía en un acontecimiento. Conllevaba todo un ritual, el cual esperábamos con anhelo durante el resto de la semana.

El “Palafox” era un cine de verano. Un cine de esos que te transportaban a otra época.

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Figura 1. Vista general de la fachada principal 

Situado en la Plaza de las Tiendas nº 2, en la Cala de Finestrat (Benidorm), provincia de Alicante. El año de construcción del inmueble data de 1960 y en él se estuvieron proyectando cintas, en sesiones de 21:45 h. y 23:45 horas-temporada de verano-, durante aproximadamente cuarenta años[1]. Finalmente, clausuró sus puertas en el año 2005.

El edificio es de planta rectangular, tiene una superficie construida de 1230 m2 y dos alturas. El acceso principal al cine se encontraba en la fachada norte y la gran terraza, en la que se proyectaban los films, en la parte suroeste de la parcela.

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Figura 2. Detalle de ventana y acceso principal

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Figura 3. Antiguos proyectores cinematográficos del Palafox

Actualmente, continúa en pie y en muy buen estado de conservación. Sin embargo, la construcción permanece en desuso y sellada.

Texto y fotografías: Manu TS


NOTAS

[1] Severiano Iglesias Tortosa: ESPECIAL FOTOGRAFÍAS DE SALAS DE CINE: BENIDORM (Alicante) – CINE PALAFOX (de verano). Recuperado de: http://www.prospectosdecine.com

¡Inauguramos blog!

Buenas tardes,

La idea que motiva la creación de este blog es disponer de un espacio donde tenga cabida la cultura, en términos generales. Así, a lo loco. Un lugar donde encontrar asilo entre  palabras o imágenes, canciones, o simplemente, silencio.

De nuestro interés son, principalmente, temas relacionados con el patrimonio histórico, arqueológico y etnográfico, además de intentar promover su protección y difusión.

Tendrán su espacio aquí también la fotografía, los viajes, la lectura o la música, entre otros.

Sin más preámbulos, sean Bienvenid@s.

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